Maladeta por la Rimaya des de la Besurta con esquís
Una Maladeta de tarde - noche, con 30 cm de polvo y en mayo, siempre es un regalo. A las 15:00 salimos de Besurta amenazados por un cielo enfurecido. Llegando a la Renclusa empieza a diluviar y una tempesta eléctrica nos obliga a ir a cubierto. El agua pasa a granizo y finalmente a nieve en poco menos de una hora. Tras el temporal, a las 17:00, el sol asoma la cabeza y una importante ventana se apodera del valle hasta unos metros arriba. Parece que es el momento. Sin tiempo para hacer valoraciones, salimos de la Renclusa y subimos arriba con la idea muy clara de llegar a los Portillones y si el azar quiere, a la Maladeta. Los primeros 300 metros el sol se hace notar, pero de ahí hasta los Portillones entramos dentro una nube espesa. Seguimos las trazas como única referencia hasta los Portillones. Aquí se acaban y aventurarse a las 18:00 de la tarde sin visibilidad no parece la mejor opción. Esperamos unos minutos por si suena la flauta. Y suena la mejor melodía, la que dice, adelante. El día se abre y se intuye la cresta de la Maladeta Oriental perfectamente. Remontamos la Rimaya y con poco más de dos horas y media nos plantamos en la cima. Las vistas del Valle de Cregüeña con la puesta de sol son el mejor regalo. El contraste entre el glaciar de la Maladeta, completamente cubierto de nubes y el de Cregüeña, abrumado por la luz del Alba son un espectáculo de los que dejan marca. La bajada con esquís desde la cumbre, por la rimaya y hacia la Renclusa es sensacional, con nieve polvo recién caída. Finales de mayo y disfrutando del Pirineo más invernal. Un lujo! Crónica: http://www.esportselcim.com/blog/es/maladeta-rimaia/